Las competencias son fundamentales para todo individuo en una sociedad basada en el conocimiento tanto que combinación de conocimientos, capacidades y actitudes adecuados para una determinada situación. Estas competencias comportan un valor añadido en el mercado laboral, en el ámbito de la cohesión social y de la ciudadanía activa al aportar flexibilidad, adaptabilidad, satisfacción y motivación. Puesto que todos los ciudadanos deberían adquirirlas, la presente recomendación propone a los Estados miembros una herramienta de referencia para asegurar que dichas competencias clave se integren plenamente en las estrategias e infraestructuras de los Estados miembros y, particularmente, en el marco del aprendizaje permanente.
En donde hay métodos para evaluar las competencias de una persona, entre ellas están evaluando su comportamiento, conducta, voluntad y capacidad.
Existen tres formas de evaluar las competencias por el comportamiento, conocimientos, habilidades intelectuales, habilidades sicomotoras, interpersonales, disposición anímica, y rasgos de personalidad relevantes.
Uno de los objetivos principales de la competencia laboral, es romper los obstáculos que en algún momento se presentan en las organizaciones, impidiendo una mejor dinámica a la hora de capacitar a su personal, es por ello que la principal característica en la capacitación por competencias, es su orientación a la práctica por un lado, y hacer una inspección en la la vida laboral de la persona, todo ello con el fin de que el personal sepa ser, y hacer.
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